Un borracho friki con pinta de pedófilo del Raval avanza amenazante sobre un comedido reportero. Al final, desiste y pide ayuda de la institución patria por excelencia al grito de “A mi la guardia civil”. Una visión espantosa que sólo se puede ver en las calles de un país tan intrínsecamente surrealista como es ESPAÑA! (todos en pie, la mano al pecho, mentón al aire y ojos vidriosos de orgullo… AR!!!). Estos son los micro documentales que a mí me gustan.
