Film The Freak

Documentales sobre frikis y Reality Shows interesantes

Archive for May, 2008

Documental: Checkpoint (Machssomim) – 2004

Posted by MajorFreak On May - 28 - 2008
Caratula Checkpoint

Caratula Checkpoint

Como mola odiar a Israel, ¿verdad? Qué tendencia tiene Europa de autofustigarse y alinearse abiertamente con el oprimido pueblo palestino, martir de todas las guerras y víctima del sionismo radical, transmutación mediterránea del nazismo de la mitad del siglo XXI. Pero hay mucha gente que olvida que Israel, con toda su parafernalia militar y sus apabullantes despliegues bélicos, es una democracia a pesar de todo. Y por eso de Israel provienen algunos de los documentales más reveladores de la realidad Palestino-Israelí, más allá de la visión fascistoide de los colonos y del “Paliwood” palestino (máquina propagandística palestina para la internacional buenrollista). Uno de estos documentales es “Checkpoint“. 

“Checkpoint” (Yoav Shamir, 2004) es una película sobre los puntos de control que separan a Israelies y Palestinos. Estos puestos de control son lugares de máxima tensión, armas políticas de primer orden empleadas por los distintos gobiernos de Israel para llevar el ritmo de las conversaciones de paz, o para imponer castigos a la población palestina. Es en estos puestos donde Israel aprieta el puño cuando algún quinceañero con el cerebro lavado vuela su carga de dinamita en plena pizzeria de Jerusalem, o en una discoteca de Tel Aviv. Y sin embargo, los encargados de evitar cualquier ósmosis entre los dos pueblos enemigos son igualmente quinceañeros barbilampiños. Adolescentes que cargan con armas automáticas y que en realidad están más preocupados de ligar a sus jamonas compañeras de armas que de la compleja política de medio oriente.

 

Checkpoint, de estilo sobrio y sin manierismos de escuela de bellas artes, recoge escenas cotidianas en varios puntos de control del territorio de Israel. Allí, los soldados de las fuerzas armadas israelies pasan el tiempo entre bostezos, bromas burdas y el miedo al otro… es decir, al palestino. En realidad son chavales que solo cumplen con su servicio militar de tres años, un muermo de primer orden, que a menudo les lleva a ser empleados como herramienta de represión contra los palestinos. 

En estas fronteras interiores, se cristalizan todos los miedos y tensiones, la desconfianza y el desconocimiento mutuo que realmente anidan en el conflicto de nunca acabar. En realidad los jóvenes soldados israelies no tienen nada contra los palestinos, que han de cruzar por dichos puestos para ir al médico o para dar los últimos toques en la organización de su boda. Pero a menudo estos mismos soldados se ven obligados a instaurar toques de queda, cierre de fronteras y otras decisiones políticas de castigo para fustigar a los ya de por sí dispersos vecinos. 

Todo es un gran absurdo, una incronguencia de primer orden que desemboca en el odio acumulado entre dos pueblos, en el miedo a la violencia. Y el documental tiene el gran acierto de mostrar eso y mucho más. Desde el histriónico anciano palestino que en un inglés oxidado suplica a un joven soldado que le pegue un tiro en el pecho, hasta los piropos que los militares israelies dedican a las preciosas estudiantes palestinas que se dirigen a la universidad de Belén, pasando por el ridículo buenrollismo de un pacifista judio que se niega a ser fotografiado junto a los jóvenes militares por portar armas. 

Checkpoint es un collage, una colección de pequeños momentos no relacionados entre sí, pero que dan una idea muy buena de por qué la paz parece no llegar al medio oriente. Un documento interesante, a veces desternillante, que demuestra que en Israel coexisten ideologías muy diferentes: desde el extremismo sionista que gusta alardear de su fuerza, hasta la apertura intelectual suficiente para la realización de este tipo de películas autocríticas y abiertas de mente.

 

Documental: Balseros (2002)

Posted by MajorFreak On May - 9 - 2008

Cuando las mentes aberrantes detrás de Film The Freak hacemos documentales (que los hacemos, y pronto lo demostraremos) tenemos una máxima. “Sigue a varias personas durante el tiempo suficiente con la cámara, y la probabilidad de la vida de uno de ellos se convierta en algo extraordinario crece hasta el infinito”. Esto, llevado al paroxismo, es lo que hizo Michael Apted con su magnífica serie de documentales “The Up Series”, de la que ya hablaremos en un próximo post. Pero sin llevarlo al extremo, unos directores españoles lograron en 2002 crear una obra maestra del arte documental, llamada “Balseros“.


Balseros fue nominada en 2004 para los oscar en la categoría de mejor documental, pero sucumbió ante la sobriedad y maestria formal de Errol Morris y su “The Fog of War”, del que ya hemos hablado de pasada. El documental comenzó a gestarse en 1994, cuando TV3 mandó a un equipo para grabar la crisis de los balseros de Cuba, cuando el amigo Fidel permitió durante un tiempo la salida de cubanos de la isla en dirección a Guantánamo (que está en la propia isla, pero que es una base donde EE UU lleva a todos los supuestos terroristas islámicos). En realidad Fidel quería únicamente tocar un poco la moral a un recién elegido Bill Clinton, pero los cubanos cegados por el sueño americano se lanzaron en masa al mar en una versión bastante freak de las pateras.

La cuestión es que el equipo español decidió seguir con una cierta periodicidad la vida de una serie de cubanos que se echaron al mar. Y dieron con petróleo. Porque lo que empieza como un típico reportaje que informa de manera aséptica y con un cierto toque “social”, acaba como el rosario de la aurora. Pero a lo bestia.

Paul Auster ya decía en “Trilogia de Nueva York” que a la gente le gusta creer que si uno pinta la trayectoria de su vida en un papel se verá una linea más o menos recta hacia la felicidad. Lo cierto es que esta trayectoria suele ser de todo menos recta, con cambios de sentido bruscos y bastante enmarañada. Y qué certera resulta esta visión cuando uno ve lo que les sucede a los balseros que lograron su sueño de pisar EE UU. Acaban todos hechos unos freaks de primer orden, salvo un par de honrosas excepciones. Desde luego, si hubieran podido ver lo que les deparaba la vida, a buen seguro que no se habrían jugado la vida en un bote inmundo en un mar infestado de tiburones.

Pero claro, cuando uno ya está en lo que está, es muy difícil pensar en cómo podría haber sido todo si no hubiéramos tomado una decisión. Desde luego, a nadie le gusta cuestionarse si su vida es un fracaso. Es mejor tirar hacia adelante sin mirar atrás, asumiendo que “esto es lo que hay”.

Y esta es la gran victoria de Balseros. Lo que podía haberse quedado en el típico ejercicio perrofláutico de documental social, el típico ejercicio babosoide de contar “historias humanas”… se convierte en un arma de destrucción mental de primera categoría. Las cuestiones que se nos plantean son profundas, dolorosas. Es un documental incómodo, que elude el buenrollismo en la mayor parte del metraje. Y proviniendo del área de influencia de Barcelona, fuente inagotable de pajas mentales en documentales estilo “En Construcción” donde la estética prima sobre el contar historias, es una doble victoria.

No os lo perdáis por nada del mundo.

Documental: For All Mankind (1989)

Posted by MajorFreak On May - 5 - 2008

Hay documentales que nos acercan historias pequeñas y remotas, pero que como los cuentos de Chejov, tienen algo para todos y cada uno de nosotros. Hay otros documentales que hablan sobre historias por todos conocidas, pero de las que realmente no sabemos nada. For All Mankind es un ejemplo claro de estos últimos. ¿Quién no sabe de las misiones Apollo a la luna? Y sin embargo, la visión que la mayoría de nosotros tiene es una visión oficialista, fijada en el imaginario colectivo como una serie de estampas fotográficas que ya casi no dicen nada. 

For All Mankind destroza esas estampas bidimensionales, esas imágenes clichés y devuelve todo el contenido emocional a una de las últimas grandes aventuras realizadas en nombre de la humanidad (signifique esto lo que signifique). Y lo logra con una factura absolutamente perfecta, en la que nada sobra y nada falta. 

El director, Al Reinert, se estrenó cinematográficamente con esta obra magna. Con un acceso total a material de archivo fascinante y a los astronautas de las distintas misiones Apollo, Reinert recompone un viaje a la luna, desde las horas de tensa calma antes del despegue hasta la reentrada a la atmósfera. Y lo hace con una belleza formal difícil de describir. Las imágenes son de una fuerza tan poderosa, que los larguísimos planos poco a poco van ejerciendo un efecto hipnótico sobre el espectador.

No es ajena a esta majestuosidad la preciosa banda sonora compuesta por Brian Eno y Daniel Lanois (productor de U2, Bob Dylan, Peter Gabriel…). Los acordes se mantienen de forma casi minimal, con algunas figuras de piano marca de la casa Eno… De vez en cuando, alguna canción country que los propios astronautas escucharon durante su viaje devuelve al film a la realidad, para enseguida volver a zambullirse en el ritmo pausado y ensoñador.

Lo mejor del documental, sin embargo, son las intervenciones en off de los distintos astronautas. En ningún momento aparecen hablando a cámara, como en una entrevista convencional. Son sus voces, lejanas y sin identificar, casi provenientes del espacio, las que van relatando de una forma totalmente humana lo que significó el viaje para ellos. Algunos hablan de sensaciones como la ingravidez. Otros hablan de los sueños que tuvieron durante su estancia en el satélite. Todos intentan transmitir ese sentimiento de grandeza y fragilidad que les infundió nuestro planeta, la Tierra.

En un momento dado, las imágenes tomadas desde la nave espacial orbitando la tierra se superponen con la voz de un astronauta relatando como al pasar por un África sumido en la oscuridad, se dio cuenta de que se veían las enormes hogueras que los hombres encendían en medio del desierto. Y que eso le había conmovido totalmente.

Es difícil transmitir lo lejano que se encuentra For All Mankind de cualquier otro documental sobre la carrera espacial que hayáis visto. Es una obra de arte, el mejor tributo que se podría hacer a ese esfuerzo descomunal que se hizo hace casi cuarenta años y que hoy nos resulta lejano y muerto en el tiempo. Pero realmente se trata de una historia absolutamente fascinante y que merece la pena conocer, porque emociona hasta lo más profundo.

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