Film The Freak

Documentales sobre frikis y Reality Shows interesantes

Archive for June, 2008

Documental: The King of Kong

Posted by MajorFreak On June - 24 - 2008

La carátula del documental

Mis documentales favoritos son aquellos que fijan el objetivo de la cámara en pequeñas historias. Pequeñas gestas cotidianas cuyos protagonistas repentinamente se revelan como héroes bajo el detallado escrutinio de la cámara. The King of Kong: A Fistful of Quarters cuenta, sin duda, con algunos de los mejores personajes que he visto nunca.

¿Y qué ámbito más inesperado para encontrar un héroe que el submundo de los arcades, matamarcianos y comecocos? ¿Qué escenario menos heróico que los sotanos oscuros, malolientes y ruidosos de un arcade de suburbio americano? Pues sí, queridos hamijos aficionados al documental. En los Arcades se libran batallas míticas que trascienden los sprites y los sonidos en 8 bits, batallas entre frikis de primer orden que son capaces de batir a los videojuegos ochenteros más infernales que uno pueda recordar.


El rey de los videojuegos de esa época no es otro que Donkey Kong, una placa de 1981 que marcó un antes y un después. Este clásico arcade de plataformas consistía en hacer que Mario esquivara los barriles que el gorila Donkey Kong, le lanzaba desde lo alto de un edificio. La premisa era sencilla, pero la dificultad de este juego llegaba a cotas desesperantes, solo aptas para seres superiores y con una coordinación mente-mano próxima a la de un replicante.

Donkey Kong, el infierno

Y así, entre piques de adolescentes rednecks surgieron las primeras competiciones para ver quien era más machote y lograba más puntos esquivando los barriles. Había nacido una escena, la de los jugadores profesionales y coleccionistas de puntuaciones máximas. Entre ellos destacó Billy Mitchell, un feucho gañán con pelusilla y gorra de John Deere que en el año 83 logró unas puntuaciones infernales al Donkey Kong. Tan estratosféricas fueron sus  marcas que más de veinte años después nadie había logrado ni acercarse.

DonkeyKetchup

Así siguió la cosa hasta que Steve Wiebe, un antihéroe parado en plena crisis vital por sentirse un fracasado en todos sus sueños, pierde totalmente la cabeza y se sumerge en un escapista mundo de pixels. En el garaje de su típica casa de suburbio americano, Wiebe se lanza desperado a jugar a Donkey Kong para lograr, por fin, ser el mejor en algo. O al menos eso pensaba él.

Un Antihéroe Geek

“The King of Kong” relata el duelo al máximo nivel de dos personajes antagónicos. Mitchell, el adolescente feucho con gorra de John Deere, es ahora una especie de cowboy, tycoon de salsas para hamburguesas. Un personaje rastrero con botas de serpiente y aspecto turbio. El aspirante fracasado es su reverso luminoso. Un antiguo músico grunge, ingeniero despedido de la Boeing y educado padre de familia.  Lo único que les une es una destreza total moviendo a Mario con el joystick de bola.

La película se convierte pronto gracias al habilidoso montaje en una especie de western suburbano. Una contraposición de los dos protagonistas, con una buena colección de secundarios, geeks de primer orden, lameculos, traiciones y trampas. Lo que parece un mero entretenimiento pronto se convierte en manos del director en un duelo a muerte (digital) absurdo.
El documental es entretenidísimo, los personajes son lo mejor que ha pasado por mi DVD y además tiene el sello “Geek-Approved” si recuerdas esa época con cariño. Os va a encantar.

Reality: Road Wars

Posted by MajorFreak On June - 11 - 2008

En el submundo de programas derivados de Cops, reality shows que se nutren de grabaciones policiales reales, brilla con derecho propio Road Wars. Se trata de la versión británica del típico programa de policías, pero bien hecho y con algunas peculiaridades que lo hacen muy entretenido.

El programa se introduce en patrullas de policía del área de Thames Valley mientras recorren las distintas poblaciones en busca de choricillos y conductores sin seguro. Y la verdad, dado la decadencia que se ha instaurado en muchas zonas del Reino Unido, nunca les falta trabajo. Siempre hay algún ‘chav’ en un opel astra tuneado que sale por patas ante la llegada de los polis. O algún traficante en chandal Kappa y con gorra a juego que intenta deshacerse de algunos gramillos justo antes de ser cacheado.

Lo mejor del programa es sin duda su voz en off. Una voz en off macarrónica, con un acento medio cockney que podría perfectamente estar sacada de una película de Guy Ritchie. Para los que no le conozcais, Ritchie, además de ser el maridísimo de Madonna, es un tipo que ha hecho muchas películas insoportables… y dos entretenidísimos títulos llamados “Lock, Stock and two smoking barrels” y “Snatch”. Si las habéis visto comprenderéis de que rollo va Road Wars. Porque la verdad es que en cada capítulo hay infinidad de personajillos del white trash suburbano británico, lo que convierte la serie en muy entretenida.

Otro punto a su favor es que la realización es muy intensa, con las cámaras en movimiento y no únicamente empleando las ‘dashboard cams’ de la poli americana, que la mayoría de las veces no permiten ver la escena con detalle. Algunas de las intervenciones policiales te meten de lleno en la acción, y a veces te olvidas de que se trata de un reality algo carroñero y acabas disfrutándolo casi como una película.

La verdad es que poco más hay que decir, pues el género no da para grandes análisis intelectuales. Se trata de puro entretenimiento voyeur y rastrero para las noches insomnes. Pero con mucha decencia y sin esos despliegues de exaltación de la violencia fascista tan habituales en los programas homólogos de EE UU. Entretenido

Nota: Aquí he encontrado un link un poco raro con enlaces a algunos capítulos en formato mp4.

Y aqui está el canal youtube de Road Wars

Documental: Les Maitres Fous (1955)

Posted by MajorFreak On June - 4 - 2008

Documental, La Africa chunga

Recuerdo hace casi dieciseis años… volvía yo algo afectado tras una larga noche madrileña e hice lo que cualquier chaval afortunado con acceso a parabólica haría en aquella época: enchufar la MTV para hacer un chill out en toda la regla en casa. En esto que se me ocurrió, bendita la hora, hacer zapping hasta Arte. Si, ese canal con un montón de documentales, pelis para gafapastas y otros programas rarunos. Lo que encontré me afectó al cerebro mucho más allá de lo razonable y dejó secuelas aún irreparables.

Y es que en ese momento la cadena franco alemana estaba emitiendo un documental del que no pude ver el nombre, pero que se me quedó grabado a fuego como una pesadilla inducida por ácido o alguna otra sustancia no recomendada por Santi Santamaría. Una pesadilla africana, más cerca del candomblé que de las matanzas de Rwanda y Sierra Leona. Pero casi casi tan terrorífica a ojos de un adolescente impresionable como yo.

Años después supe que el documental se llamaba Les Maitres Fous (Los jefes locos) y pertenecía a un documentalista francés de culto llamado Jean Rouch. Rouch grabó en Ghana en 1955 este espeluznante retrato de la vida secreta de una secta llamada Hauka, cuyos miembros se reunían una vez al año en un ritual macabro, una locura colectiva inducida por la droga que cualquiera diría que se trataban de zombies sacados de los extras de 28 Días Después.

La cuestión es que una serie de hombres normales, se reunían en un lugar de la selva para ponerse hasta el ojete de una droga autóctona. Los efectos, entre la cocaina y la belladona, llevaban a estos buenos paisanos a empezar a echar espuma por la boca, deambular espasmódicamente de un lado a otro creyéndose locomotoras y a participar de un teatro brutal y macabro en el que los participantes destrozaban la realidad tardocolonial de la época.

La droga es mala, amigos

Cada participante adoptaba en este rito brutal un papel caricaturizado de las figuras mas prominentes de las entidades coloniales. El jefe militar, el gobernador, los ricos explotadores… Cada estamento recibía en esta macabra representación, más propia de Buñuel que de los docus gafapastas de cerocomasietes barceloneses, una despiadada crítica en una pantomima grotesca, salvaje y violenta en la que no faltaba de nada. Desde las citadas carreras de los locales con los ojos inyectados en sangre y gritando como posesos, hasta una magnífica escena inspiradora de holocausto canibal donde estos simpáticos cómicos desmembraban y devoraban crudo a un infortunado can que rondaba por allí. Todo ello revestido de la vacua y pervertida ceremoniosidad de los británicos explotadores, que degustaban té importado en tazas de porcelana mientras alrededor no había más que miseria y sufrimiento.

En realidad el documental es una locura tremenda, y poco puede extraer uno sobre la condición humana, porque los protagonistas van tan pasados de todo que cualquier parecido con un ser humano es pura coincidencia. Pero sirve de fascinante ventana a esa época donde se fraguaba el fin del colonialismo africano, desde el punto de vista de la población autóctona. Es un particular Viaje al Corazón de las Tinieblas donde África alcanza una necesaria y visceral catársis, en un espasmódico movimiento reflejo de una sociedad que se había visto sometida y saqueada durante muchos años. 

Recomendable si tienes un estómago fuerte. 

 

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