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Documentales sobre frikis y Reality Shows interesantes

Archive for the ‘documental’ Category

Documental: Man on Wire

Posted by MajorFreak On November - 2 - 2009
Caratula Man on Wire

Caratula Man on Wire

Muchos de nosotros venimos a la tierra, hacemos unos pocos proyectos y nos conformamos con tener muchos sueños incumplidos. Somos personas normales, temerosas y pragmáticas. Hay otros individuos, en cambio, que no conocen el significado de la palabra imposible. Son visionarios. Quizás se les podría llamar locos. Pero lo que sí es cierto es que ese tipo de personas hacen que el mundo avance y sea un lugar mucho más interesante.

Es el caso de Philipe Petit, un funambulista de mirada furibunda y generador de pasiones. Un cuerpo menudo que a duras penas contiene una fuerza infinita y una capacidad de creer en sí mismo que raya la megalomanía. Sólo un personaje como él lograría una gesta como la relatada con pulso firme y gusto exquisito Man On Wire, el documental de James Marsh que ha levantado pasiones durante el último año.

Man on Wire relata la aventura de un iluminado, un tocado por la mano de Dios que desde pequeño sueña con el más difícil todavía sobre un alambre, después de quedar obsesionado con el proyecto de las tristemente desaparecidas Torres Gemelas de Nueva York, el Word Trade Center. Leyendo una revista durante una visita al dentista Petit quedó fascinado por su tamaño, a pesar de que las torres no eran más que un proyecto todavía. Un detalle sin importancia para un personaje de su estirpe, capaz de esperar años a que su sueño tome forma y se convierta en una realidad que se eleva 400 metros por encima del suelo en el corazón de Manhattan.

La locura del visionario

La locura del visionario

Pacientemente, y rodeado de un grupo de amigos/devotos, Petit comienza a preparar la aventura que marcará su vida para siempre. Su novia, una tímida y bella francesa, sus amigos, que destilan un aroma de hippys pequeño burgueses sedientos de aventuras… pronto se unen en un grupo fanatizado y obsesionado con una única idea: Que Philipe logre caminar entre las dos torres gemelas.

Ayudado por una pértiga que le estabiliza, Philipe Petit camina como un poseso sobre la cuerda metálica, una delgada línea que separa la vida (su vida) de la muerte. Una línea que también separa a los visionarios de los mortales. Sus amigos le miran y admiran desde el suelo, como quien mira a un profeta recién enviado por Dios. Porque ¿cómo se mira a un veinteañero fibroso y de gesto serio que se propone jugarse la vida en los edificios más altos del mundo? ¿En qué lugar nos deja a nosotros compartir un trocito de nuestra vida con una persona capaz de ir más allá?

De todos estos temas habla Man On Wire. De los sueños. De la amistad. De hacerse mayor. De perder amigos y perder sueños. De llevar una vida conformista después de haber participado de una aventura fascinante. James Mars se vale de reconstrucciones, material de archivo fascinante y de unos personajes con los sentimientos a flor de piel. Es una historia de cómo un idealista lograr cambiar o afectar la vida de muchas otras personas a su alrededor, aunque sin ningún objetivo altruista, sino más bien movido por un egocentrismo muy particular.

Emocionante e interesante a partes iguales, Man On Wire es un documental muy clásico y a la vez diferente. Una historia que os llegará y tocará en lo más profundo, porque en el fondo habla de los héroes y de los que no lo somos tanto. De el miedo y de aquellos que no temen a nada. Recomendadísimo.

Documental: Tetris, From Russia With Love (2004)

Posted by MajorFreak On July - 17 - 2008

Documental: Tetris, From Russia With Love

Siguiendo en nuestra linea de documentales para geeks, no podíamos olvidarnos de “Tetris, from Russia with love”. Un documental que relata la rocambolesca historia detrás del mítico videojuego de finales de los años 80, que tantas víctimas y adictos dejó por el camino. Porque, ¿es que queda alguien que alguna vez no se haya quedado pegado a la pantalla durante horas intentando encajar ladrillitos de colores?

“Tetris, from Russia with Love” es un documental tirando a clásico, con ese estilo británico de la BBC que suele emplear voces en off algo misteriosas y unas cuidadas entrevistas. Sin embargo, para cualquier geek que se precie, esta película despertará recuerdos de épocas gloriosas. Épocas donde los ídolos del barrio eran los programadores de videojuegos para el Spectrum 48K, o el amigo que había logrado pasar de la primera pantalla del dificilísimo Abu Simbel de Dinamic. Porque el videojuego más famoso de la historia nació del mismo espíritu que las casettes de la otrora pionera industria del videojuego española: de la ingenuidad y de la quasi-indigencia.

Alexey Pajitnov era un jovencito ruso que trabajaba para la Academia Soviética de las Ciencias en Moscú. Corría el año 1985 y Gorbachov anunciaba a bombo y platillo la reforma de la URSS con la Perestroika. Pero Pajitnov tenía entre manos unas líneas de código que iban a tener un impacto gigantesco en todo el mundo. En uno de sus ratos libres había creado un juego en blanco y negro con un poder adictivo tal que en cuestión de semanas todos sus friki-compañeros de trabajo estaban echando partidas como locos.

Págate otra, Alexey!

El programa había nacido en un Elektronica 60, un ordenador soviético de la época, pero pronto fue compilado para los ordenadores IBM PC. La expansión de diskette en diskette fue inmediata, llegando a Hungría, donde fue descubierto por una compañía de software británica llamada Andromeda. Y a partir de ahí, la locura.

Sin comerlo ni beberlo, el juego empezó a ser codiciado por varias firmas de software occidentales, y cuando fue publicado en EE UU, el exitazo de ventas fue antológico. De repente, un montón de intermediarios y compañías de la talla de Atari, Nintendo e incluso Sega comenzaron a pelear de forma feroz por hacerse con los derechos del juego, pues sabían que tenían oro entre las manos. Al final, un avispado vividor logró viajar hasta el corazón de la URSS, conocer a Pajitnov y hacerse con los derechos para las consolas de videojuegos.

Mientras tanto el creador de ese monstruo seguía su trabajo diario sin ver ni un céntimo, inmerso en la grisácea realidad de detrás del telón de acero. Y la empresa matriz, paradigma de la obsoleta industria soviética de la época ni siquiera alcanzaba a comprender la magnitud de lo que tenían entre manos. Y hasta ahora. Porque Alexey Pajitnov dista mucho de haberse hecho rico con su fantástica creación, logrando como premio de consolación un trabajo como desarrollador de videojuegos en Microsoft, siendo uno de los responsables del también adictivo Hexic HD para Xbox 360.

Documental: Tetris, From Russia With Love

“Tetris, From Rusia With Love” es, sin duda, el mejor homenaje a este creador que cambió la historia de los videojuegos para siempre con el diabólico Tetris. Un juego capaz de apelar a nuestra conciencia más profunda, a nuestros deseos de instaurar el orden en un mundo y en una vida llena de caos.

Muy interesante, especialmente si creciste entre Ataris, Spectrums y Commodores 64.

Documental: The King of Kong

Posted by MajorFreak On June - 24 - 2008

La carátula del documental

Mis documentales favoritos son aquellos que fijan el objetivo de la cámara en pequeñas historias. Pequeñas gestas cotidianas cuyos protagonistas repentinamente se revelan como héroes bajo el detallado escrutinio de la cámara. The King of Kong: A Fistful of Quarters cuenta, sin duda, con algunos de los mejores personajes que he visto nunca.

¿Y qué ámbito más inesperado para encontrar un héroe que el submundo de los arcades, matamarcianos y comecocos? ¿Qué escenario menos heróico que los sotanos oscuros, malolientes y ruidosos de un arcade de suburbio americano? Pues sí, queridos hamijos aficionados al documental. En los Arcades se libran batallas míticas que trascienden los sprites y los sonidos en 8 bits, batallas entre frikis de primer orden que son capaces de batir a los videojuegos ochenteros más infernales que uno pueda recordar.


El rey de los videojuegos de esa época no es otro que Donkey Kong, una placa de 1981 que marcó un antes y un después. Este clásico arcade de plataformas consistía en hacer que Mario esquivara los barriles que el gorila Donkey Kong, le lanzaba desde lo alto de un edificio. La premisa era sencilla, pero la dificultad de este juego llegaba a cotas desesperantes, solo aptas para seres superiores y con una coordinación mente-mano próxima a la de un replicante.

Donkey Kong, el infierno

Y así, entre piques de adolescentes rednecks surgieron las primeras competiciones para ver quien era más machote y lograba más puntos esquivando los barriles. Había nacido una escena, la de los jugadores profesionales y coleccionistas de puntuaciones máximas. Entre ellos destacó Billy Mitchell, un feucho gañán con pelusilla y gorra de John Deere que en el año 83 logró unas puntuaciones infernales al Donkey Kong. Tan estratosféricas fueron sus  marcas que más de veinte años después nadie había logrado ni acercarse.

DonkeyKetchup

Así siguió la cosa hasta que Steve Wiebe, un antihéroe parado en plena crisis vital por sentirse un fracasado en todos sus sueños, pierde totalmente la cabeza y se sumerge en un escapista mundo de pixels. En el garaje de su típica casa de suburbio americano, Wiebe se lanza desperado a jugar a Donkey Kong para lograr, por fin, ser el mejor en algo. O al menos eso pensaba él.

Un Antihéroe Geek

“The King of Kong” relata el duelo al máximo nivel de dos personajes antagónicos. Mitchell, el adolescente feucho con gorra de John Deere, es ahora una especie de cowboy, tycoon de salsas para hamburguesas. Un personaje rastrero con botas de serpiente y aspecto turbio. El aspirante fracasado es su reverso luminoso. Un antiguo músico grunge, ingeniero despedido de la Boeing y educado padre de familia.  Lo único que les une es una destreza total moviendo a Mario con el joystick de bola.

La película se convierte pronto gracias al habilidoso montaje en una especie de western suburbano. Una contraposición de los dos protagonistas, con una buena colección de secundarios, geeks de primer orden, lameculos, traiciones y trampas. Lo que parece un mero entretenimiento pronto se convierte en manos del director en un duelo a muerte (digital) absurdo.
El documental es entretenidísimo, los personajes son lo mejor que ha pasado por mi DVD y además tiene el sello “Geek-Approved” si recuerdas esa época con cariño. Os va a encantar.

Documental: Checkpoint (Machssomim) – 2004

Posted by MajorFreak On May - 28 - 2008
Caratula Checkpoint

Caratula Checkpoint

Como mola odiar a Israel, ¿verdad? Qué tendencia tiene Europa de autofustigarse y alinearse abiertamente con el oprimido pueblo palestino, martir de todas las guerras y víctima del sionismo radical, transmutación mediterránea del nazismo de la mitad del siglo XXI. Pero hay mucha gente que olvida que Israel, con toda su parafernalia militar y sus apabullantes despliegues bélicos, es una democracia a pesar de todo. Y por eso de Israel provienen algunos de los documentales más reveladores de la realidad Palestino-Israelí, más allá de la visión fascistoide de los colonos y del “Paliwood” palestino (máquina propagandística palestina para la internacional buenrollista). Uno de estos documentales es “Checkpoint“. 

“Checkpoint” (Yoav Shamir, 2004) es una película sobre los puntos de control que separan a Israelies y Palestinos. Estos puestos de control son lugares de máxima tensión, armas políticas de primer orden empleadas por los distintos gobiernos de Israel para llevar el ritmo de las conversaciones de paz, o para imponer castigos a la población palestina. Es en estos puestos donde Israel aprieta el puño cuando algún quinceañero con el cerebro lavado vuela su carga de dinamita en plena pizzeria de Jerusalem, o en una discoteca de Tel Aviv. Y sin embargo, los encargados de evitar cualquier ósmosis entre los dos pueblos enemigos son igualmente quinceañeros barbilampiños. Adolescentes que cargan con armas automáticas y que en realidad están más preocupados de ligar a sus jamonas compañeras de armas que de la compleja política de medio oriente.

 

Checkpoint, de estilo sobrio y sin manierismos de escuela de bellas artes, recoge escenas cotidianas en varios puntos de control del territorio de Israel. Allí, los soldados de las fuerzas armadas israelies pasan el tiempo entre bostezos, bromas burdas y el miedo al otro… es decir, al palestino. En realidad son chavales que solo cumplen con su servicio militar de tres años, un muermo de primer orden, que a menudo les lleva a ser empleados como herramienta de represión contra los palestinos. 

En estas fronteras interiores, se cristalizan todos los miedos y tensiones, la desconfianza y el desconocimiento mutuo que realmente anidan en el conflicto de nunca acabar. En realidad los jóvenes soldados israelies no tienen nada contra los palestinos, que han de cruzar por dichos puestos para ir al médico o para dar los últimos toques en la organización de su boda. Pero a menudo estos mismos soldados se ven obligados a instaurar toques de queda, cierre de fronteras y otras decisiones políticas de castigo para fustigar a los ya de por sí dispersos vecinos. 

Todo es un gran absurdo, una incronguencia de primer orden que desemboca en el odio acumulado entre dos pueblos, en el miedo a la violencia. Y el documental tiene el gran acierto de mostrar eso y mucho más. Desde el histriónico anciano palestino que en un inglés oxidado suplica a un joven soldado que le pegue un tiro en el pecho, hasta los piropos que los militares israelies dedican a las preciosas estudiantes palestinas que se dirigen a la universidad de Belén, pasando por el ridículo buenrollismo de un pacifista judio que se niega a ser fotografiado junto a los jóvenes militares por portar armas. 

Checkpoint es un collage, una colección de pequeños momentos no relacionados entre sí, pero que dan una idea muy buena de por qué la paz parece no llegar al medio oriente. Un documento interesante, a veces desternillante, que demuestra que en Israel coexisten ideologías muy diferentes: desde el extremismo sionista que gusta alardear de su fuerza, hasta la apertura intelectual suficiente para la realización de este tipo de películas autocríticas y abiertas de mente.

 

Documental: Balseros (2002)

Posted by MajorFreak On May - 9 - 2008

Cuando las mentes aberrantes detrás de Film The Freak hacemos documentales (que los hacemos, y pronto lo demostraremos) tenemos una máxima. “Sigue a varias personas durante el tiempo suficiente con la cámara, y la probabilidad de la vida de uno de ellos se convierta en algo extraordinario crece hasta el infinito”. Esto, llevado al paroxismo, es lo que hizo Michael Apted con su magnífica serie de documentales “The Up Series”, de la que ya hablaremos en un próximo post. Pero sin llevarlo al extremo, unos directores españoles lograron en 2002 crear una obra maestra del arte documental, llamada “Balseros“.


Balseros fue nominada en 2004 para los oscar en la categoría de mejor documental, pero sucumbió ante la sobriedad y maestria formal de Errol Morris y su “The Fog of War”, del que ya hemos hablado de pasada. El documental comenzó a gestarse en 1994, cuando TV3 mandó a un equipo para grabar la crisis de los balseros de Cuba, cuando el amigo Fidel permitió durante un tiempo la salida de cubanos de la isla en dirección a Guantánamo (que está en la propia isla, pero que es una base donde EE UU lleva a todos los supuestos terroristas islámicos). En realidad Fidel quería únicamente tocar un poco la moral a un recién elegido Bill Clinton, pero los cubanos cegados por el sueño americano se lanzaron en masa al mar en una versión bastante freak de las pateras.

La cuestión es que el equipo español decidió seguir con una cierta periodicidad la vida de una serie de cubanos que se echaron al mar. Y dieron con petróleo. Porque lo que empieza como un típico reportaje que informa de manera aséptica y con un cierto toque “social”, acaba como el rosario de la aurora. Pero a lo bestia.

Paul Auster ya decía en “Trilogia de Nueva York” que a la gente le gusta creer que si uno pinta la trayectoria de su vida en un papel se verá una linea más o menos recta hacia la felicidad. Lo cierto es que esta trayectoria suele ser de todo menos recta, con cambios de sentido bruscos y bastante enmarañada. Y qué certera resulta esta visión cuando uno ve lo que les sucede a los balseros que lograron su sueño de pisar EE UU. Acaban todos hechos unos freaks de primer orden, salvo un par de honrosas excepciones. Desde luego, si hubieran podido ver lo que les deparaba la vida, a buen seguro que no se habrían jugado la vida en un bote inmundo en un mar infestado de tiburones.

Pero claro, cuando uno ya está en lo que está, es muy difícil pensar en cómo podría haber sido todo si no hubiéramos tomado una decisión. Desde luego, a nadie le gusta cuestionarse si su vida es un fracaso. Es mejor tirar hacia adelante sin mirar atrás, asumiendo que “esto es lo que hay”.

Y esta es la gran victoria de Balseros. Lo que podía haberse quedado en el típico ejercicio perrofláutico de documental social, el típico ejercicio babosoide de contar “historias humanas”… se convierte en un arma de destrucción mental de primera categoría. Las cuestiones que se nos plantean son profundas, dolorosas. Es un documental incómodo, que elude el buenrollismo en la mayor parte del metraje. Y proviniendo del área de influencia de Barcelona, fuente inagotable de pajas mentales en documentales estilo “En Construcción” donde la estética prima sobre el contar historias, es una doble victoria.

No os lo perdáis por nada del mundo.

Documental: For All Mankind (1989)

Posted by MajorFreak On May - 5 - 2008

Hay documentales que nos acercan historias pequeñas y remotas, pero que como los cuentos de Chejov, tienen algo para todos y cada uno de nosotros. Hay otros documentales que hablan sobre historias por todos conocidas, pero de las que realmente no sabemos nada. For All Mankind es un ejemplo claro de estos últimos. ¿Quién no sabe de las misiones Apollo a la luna? Y sin embargo, la visión que la mayoría de nosotros tiene es una visión oficialista, fijada en el imaginario colectivo como una serie de estampas fotográficas que ya casi no dicen nada. 

For All Mankind destroza esas estampas bidimensionales, esas imágenes clichés y devuelve todo el contenido emocional a una de las últimas grandes aventuras realizadas en nombre de la humanidad (signifique esto lo que signifique). Y lo logra con una factura absolutamente perfecta, en la que nada sobra y nada falta. 

El director, Al Reinert, se estrenó cinematográficamente con esta obra magna. Con un acceso total a material de archivo fascinante y a los astronautas de las distintas misiones Apollo, Reinert recompone un viaje a la luna, desde las horas de tensa calma antes del despegue hasta la reentrada a la atmósfera. Y lo hace con una belleza formal difícil de describir. Las imágenes son de una fuerza tan poderosa, que los larguísimos planos poco a poco van ejerciendo un efecto hipnótico sobre el espectador.

No es ajena a esta majestuosidad la preciosa banda sonora compuesta por Brian Eno y Daniel Lanois (productor de U2, Bob Dylan, Peter Gabriel…). Los acordes se mantienen de forma casi minimal, con algunas figuras de piano marca de la casa Eno… De vez en cuando, alguna canción country que los propios astronautas escucharon durante su viaje devuelve al film a la realidad, para enseguida volver a zambullirse en el ritmo pausado y ensoñador.

Lo mejor del documental, sin embargo, son las intervenciones en off de los distintos astronautas. En ningún momento aparecen hablando a cámara, como en una entrevista convencional. Son sus voces, lejanas y sin identificar, casi provenientes del espacio, las que van relatando de una forma totalmente humana lo que significó el viaje para ellos. Algunos hablan de sensaciones como la ingravidez. Otros hablan de los sueños que tuvieron durante su estancia en el satélite. Todos intentan transmitir ese sentimiento de grandeza y fragilidad que les infundió nuestro planeta, la Tierra.

En un momento dado, las imágenes tomadas desde la nave espacial orbitando la tierra se superponen con la voz de un astronauta relatando como al pasar por un África sumido en la oscuridad, se dio cuenta de que se veían las enormes hogueras que los hombres encendían en medio del desierto. Y que eso le había conmovido totalmente.

Es difícil transmitir lo lejano que se encuentra For All Mankind de cualquier otro documental sobre la carrera espacial que hayáis visto. Es una obra de arte, el mejor tributo que se podría hacer a ese esfuerzo descomunal que se hizo hace casi cuarenta años y que hoy nos resulta lejano y muerto en el tiempo. Pero realmente se trata de una historia absolutamente fascinante y que merece la pena conocer, porque emociona hasta lo más profundo.

Documental: Mr Death (1999)

Posted by MajorFreak On April - 15 - 2008
Caratula Mr Death

Caratula Mr Death

Errol Morris es un director de documentales que hace unos cuatro años logró un oscar por su entrevista-documental “The Fog of War – Eleven Lessons from the Life of Robert S. McNamara“, un documental en el que Robert S. McNamara, secretario de defensa de EE UU durante la guerra de Vietnam, extraía conclusiones muy duras sobre la guerra y sus implicaciones morales.

Mr. Death: The Rise & Fall of Fred A. Leuchter Jr.” es el séptimo documental de Morris, y se centra en la figura enigmática y estremecedora de Fred Leuchter, un personaje gris y anodino que ha construido su carrera profesional en torno a las salas de ejecuciones de EE UU.

Allí, ya sea reparando sillas eléctricas como diseñando nuevas máquinas para la muerte asistida, Leuchter se siente un semi-dios, competente y diligente, el mejor en su área. 

Pero un día la vida aburrida y rutinaria de Leuchter da un vuelco de 180 grados. Un revisionista neonazi está siendo juzgado por negar el holocausto de los judios. El nazi decide recurrir a Leuchter, especialista mundial en métodos de ejecución incluidas las cámaras de gas, para realizar una investigación en los campos de concentración donde supuestamente murieron millones de judios y apoyar así sus declaraciones revisionistas.

A partir de ahí, empieza la locura. Leuchter tuvo a bien portar consigo una cámara de vídeo con la que grabó su “expedición europea” en busca de una respuesta a la pregunta de si las cámaras de gas existieron o no. Las imágenes del bizarro grupo de yankees en la aventura de su vida es hilarante, pero acto seguido las imágenes de estos mismos freaks recogiendo muestras a golpe de martillo en plenas cámaras de gas hiela la sangre.

El montaje, la maravillosa iluminación, las imágenes recurso grabadas para crear aún más atmósfera, logran un resultado espectacular. Pero son realmente las entrevistas, montadas y espaciadas de forma que cada frase suene pausada y contundente, las que suponen una victoria del periodismo y el cine. Desde el propio Leuchter, en su aterradora postura de “yo solo soy un mandado”, hasta la ex mujer del mismo, las entrevistas son de una calidad tal que logran estremecer al espectador en numerosas ocasiones.

Es Mr Death una película cercana a la perfección. Un documental que transpira calidad y que cuenta una historia fascinante con varias lecturas a varios niveles. El humano, el moral, el político. Sin duda uno de los cinco mejores documentales que he visto nunca, por contenido, personajes y ejecución.     

Documental: Who Killed the Electric Car (2006)

Posted by MajorFreak On April - 2 - 2008

whokilled1
Who killed the electric car es uno de esos documentales típicos y tradicionales que a mi personalmente no me apasionan. Este tipo de películas sólo se sostienen si cuentan algo realmente interesante de una forma impecable y con un cierto gusto.

Who Killed the Electric Car relata el estrepitoso fracaso de una iniciativa que podría haber cambiado muchas cosas en el panorama energético y medioambiental. Esta iniciativa fue una ley dictada por el estado de California a principios de los 90 que exigía a los constructores de coches que un porcentaje mínimo de los vehículos vendidos debían estar propulsados por electricidad. A cambio, el Estado creó la infraestructura para recargar las baterias, una operación que costó muchos millones de dólares.

General Motors fue uno de los primeros en producir un modelo completamente eléctrico, el EV1. Este modelo se ganó una base de fans incondicionales, que descubrieron que eléctrico no significaba aburrido. El coche era un auténtico placer de conducir, y a pesar de un diseño retro modernista algo discutible, sus usuarios estaban más que encantados.

Hasta ahí todo muy bonito. Pero de repente, el lobby energético empezó a actuar con sus métodos marrulleros de siempre… hasta que consiguieron que se cargaran el proyecto totalmente. Los vehículos, que estaban en mano de los usuarios mediante contratos de leasing, fueron retirados a la fuerza a pesar de las insistentes demandas de los conductores para comprarlos y mantenerlos en su poder. Eran coches completamente nuevos y sin ningún problema, y la industria prefirió quitarlos de la circulación… ¡y destruirlos!

Realmente la historia es muy interesante y pone los pelos de punta al comprobar lo miserable de las prácticas corporativas de las multinacionales. La película resulta así un curioso y bien documentado toque de atención sobre el marasmo de corrupción que es el capitalismo moderno, que por mucho que predique las bondades de la competencia, no duda en actuar como un animal feroz contra aquellas propuestas que cuestionen el status quo de las multinacionales y del reparto del pastel.

Documental: Jesco White, the dancing outlaw

Posted by MajorFreak On March - 23 - 2008

Jesco White es un personaje mítico. Auténtico y justo heredero del espíritu redneck y white trash de lo más profundo de EE UU, Jesco es un desastre vital andante. Vive en una cochambrosa caravana en los Apalaches con su amor, un monstruo ruidoso y grasiento mucho mayor que él, con el que mantiene constantes y violentas broncas. Pero Jesco es una estrella. Desde su mirada entrecerrada hasta su grasiento tupé de pelo negro, todo transmite una fuerza algo incontrolable. Una fuerza capaz del bien y también capaz de la locura más abyecta.

Y aunque Jesco siempre se anda metiendo en líos, dentro de él late una pasión sin freno por el tap dancing (o claqué) western style. Un baile que aprendió de su padre, al que idolatra por encima de todas las cosas. Desgraciadamente, el padre de Jesco fue asesinado por un vecino en una escaramuza redneck a punta de escopeta. Esa es la realidad circundante de su día a día. Autocaravanas, cerveza, música en sórdidos tugurios y carreras de coches sobre barro.

El documental, dirigido en 1991 por Jacob Young, hace un seguimiento breve a Jesco y su familia. Y nos muestra a Jesco como un dios Jano de dos cabezas, capaz de hablar con sensibilidad exquisita sobre el arte del tap dancing y también de arrearle una buena somanta de ostias a su mujer en un día de resaca. Es un mundo de contradicciones, donde el artista lucha con el lado oscuro de la supervivencia.

Solo hay un momento donde Jesco se encuentra completamente tranquilo. Y es cuando se inclina sobre el micrófono de su cochambroso estudio de paredes forradas con fotos de Elvis. Es en esos momentos de extraña paz cuando se libera de sus demonios y se lanza a cantar versiones en playback de El Rey. Como nota curiosa, destacar que el protagonista se ha agenciado un estrafalario atuendo a lo Elvis que fue literalmente fusilado por Anton Corbijn para el video “It’s No Good” de Depeche Mode. De hecho David Gahan copia en el vídeo hasta los gestos de Jesco.

Sin duda uno de los documentales más sinceros, con menos aspavientos y con un personaje más estrafalario que he visto en mi vida. Una maravilla de 30 minutos que no te dejará indiferente si te eres un coleccionista de “putos amos”.

Documental: Jesus Camp (2006)

Posted by MajorFreak On March - 12 - 2008

Jesus Camp es el documental que me gustaría realizar alguna vez en mi vida. Es un documental sincero, que no da las ideas pre-digeridas y pre-evaluadas. No da las conclusiones, o al menos no lo hace de forma demasiado evidente. Es un documental no preparado, con un montaje bastante bueno y una banda sonora a lo morr music que complementa muy bien a los pasajes más visuales.Pero como buen documental que se precie, la clave es el permitir al espectador entrar en un mundo extraño, ajeno a su realidad cotidiana… un mundo que intuye e, instintivamente, estereotipa en su desconocimiento.

En el caso de Jesus Camp, las directoras abren las puertas de la realidad del integrismo cristiano más obstinado de EE UU. Y lo hace a través de la mirada límpida de unos chicos que asisten a un campamento de lavado de cerebro organizado por su congregación evangélica. Allí unos despiadados monitores les adoctrinan, les aterran y les inyectan en vena el sentimiento de culpa. La mirada límpida de los niños se empieza a enturbiar y su mente empieza a crear barreras entre “ellos” y “nosotros”. Siendo “ellos” los infieles, los no creyentes, y en general todo aquel partidario de la separación entre estado e iglesia.

El documental no pretende adoctrinar desde el cliché. No está lleno de guiños progres y de autoreferencias. No se ceban en el frikismo de los pastores, sino en la pureza mancillada de los chavales. En algún momento, los ojos brillantes y llenos de vida de una de las niñas generan un automático sentimiento de complicidad y simpatía en el espectador, que instantes después comprueba con horror que el mensaje que sale de su boca es un mensaje de guerra total contra gente como él mismo. Es la niña zombie, de mirada fascinante y mensaje totalmente pervertido.

Hay muchos momentos para recordar. Entre los más interesantes incluiría una sesión en la que la organizadora del campamento empieza a practicar el “speaking tongues”, una especie de trance bastardo en el que de su boca solo brotan palabras inconexas, fonemas aleatorios que, afirman, es el lenguaje de dios. Los chiquillos la siguen extasiados.

Otro pasaje de fortísimo impacto es la escena en la que uno de los chavales más adoctrinados viaja para conocer al famoso predicador evangelista Ted Haggard. El siniestro tipo, de aspecto entre vendedor del Corte Inglés y protagonista de telefilm de la tarde de los domingos, anima con su sonrisa falsa al chaval a que siga liderando a sus jóvenes compañeros. El niño no cabe en sí de satisfacción y parte de allí como un guerrero partiría hacia una cruzada. El espectador avezado comprende lo terrible de esta escena. Ted Haggard, furibundo predicador contra la homosexualidad, fue desenmascarado como un compulsivo consumidor de sexo homosexual con chaperos e incluso consumidor esporádico de methanfetamina (cristal meth). Todo un ejemplo de integridad para el joven guerrero cristiano. 

Jesus Camp es un excelente filme, con mucha enjundia y de factura muy elegante. Un documental que nos permite comprender la realidad del EE UU neocon post-Bush y a la vez indaga en el nacimiento del fanatismo, en la adoctrinación y en la perversión del paraiso, en este caso la mente de unos niños inocentes.  

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