Documentales | Film The Freak

Documentales sobre frikis y Reality Shows interesantes

Reality Crisis: Callejeros, “Ladrillos Rotos” (2008)

Posted by MajorFreak On October - 28 - 2008

En Film The Freak no solemos ser unos apasionados de Callejeros. Principalmente porque a menudo resulta bastante patético escuchar a los reporteros intentando escarbar en la mierda ajena, intentando extraer un poco más de dramatismo y sordidez a sus “víctimas”. Además, estos jóvenes camara-periodista-voyeurs no suelen tener ni idea de grabar como dios manda y el resultado no es muy elaborado.

Pero hoy os queríamos hablar del programa que se emitió esta última semana y que trataba el tema del derrumbe inmobiliario que estamos viviendo este último año… y sobre todo de sus víctimas.

En un momento económicamente complicado como es el actual, resulta reiterativo el hablar de la crisis. Realmente es algo que está ahí, pero no por ello el mundo deja de girar. Nuestra vida, con sus altibajos, va a continuar más o menos inalterada, a no ser que nos veamos afectados por el paro o, como en el caso que nos ocupa, por unas deudas insoportables.

Esto es lo que les ha sucedido a los protagonistas de “Ladrillos Rotos”. Gente que creyó haber encontrado el dorado en forma de una hipoteca con un Euribor bajo. Pero que ahora cuando viene el momento de agarrarse los machos, recortar gastos superfluos, pues se dan cuenta de que no son más que unos pobres diablos que no tienen más que deudas. Son los nuevos esclavos (de las deudas).

En el programa los reporteros hicieron un recorrido por diferentes casos extremos. Desde los gañanes desdentados que deciden montarse su chiringuito de “reformas y otros menesteres” en pleno desplome del castillo de naipes inmobiliario, hasta el alma caritativa que avaló a un subsahariano para comprarse un piso y ahora no sabe donde meterse los recibos. Son historias de personas que se tragaron a pies juntillas eso de que los pisos no bajaban y que no podían dejar la oportunidad de hacerse ricos, que iban a acceder al Olimpo de los propietarios.

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Callejeros tiene el acierto de presentar no sólo a las victimas, sino también a los verdugos que se quieren hacer pasar por víctimas. Es el caso de un promotor inmobiliario al que la crisis crediticia le ha dejado con nosecuantos loft pretenciosos sin vender. Al hombre este no se le ocurre otra cosa que organizar cenas en los loft, para que las parejitas “con ambiciones” se dejen llevar en la imaginiación y decidan comprarse un acogedor loft de 230 metros cuadrados. Lo mejor, el detalle de la chimenea, pretendidamente de diseño, que más bien parece un infiernillo de gas donde recalentar las salchichas del DIA, que desde luego va a ser la base de la alimentación de gran parte de los endeudados.

Vamos, la debacle en directo de un país donde todo el mundo se creyó que se podía ser rico sin trabajar duro. El ostión brutal de una realidad que devuelve el país al lugar que le corresponde: un quiero y no puedo permanente.

Poco más que comentar salvo el montaje del programa, que resulta insoportablemente rápido e inconexo, más propio de un videoclip technotrance que de un reportaje. Un follón, vamos.

Lo que sí esta muy bien, sobresaliente diría yo, es la labor de preproducción del programa. Los personajes son sencillamente asombrosos. Por eso resulta un tanto triste que no se les saque más partido con un poco más de visión de juego, intentando contar historias. Pues esta historia, la de un país donde todos se creyeron millonarios de la noche a la mañana, ha de ser contada con pelos y señales.

Es por esta razón que desde Film The Freak os recomendamos encarecidamente que disfrutéis con este gran programa, precursor del género documentalista desde hoy conocido como Inmobiliario-Survival-Horror.

Micro Documental: El talante falangista

Posted by MajorFreak On October - 22 - 2008

Hoy, minutos para el recuerdo. El terror vive en casa.



Documental: El Desencanto (1976)

Posted by MajorFreak On October - 12 - 2008

Una Familia Modelo

Aunque a veces cuesta creerlo, el arte del documental no nació con las cámaras digitales de formato miniDV. Hubo tiempos en los que algunos valientes de verdad creaban documentales ¡en cine! Y desde luego no se era una tarea apta para cualquiera.

Jaime Chávarri fue uno de estos directores que tentaron con ese género tan fascinante como es el documental. Y de su mirada nació una obra maestra. “El Desencanto” (1976) no es un documental, es una operación a corazón abierto donde se disecciona una familia al borde del precipicio. La familia en cuestión son la viuda y los tres hijos del insigne poeta oficial del franquismo, Leopoldo Panero. Icono literario, amigo íntimo de Rosales, Panero falleció en la década de los 60, en pleno desarrollo español. Diez años más tarde, El Desencanto nos presenta a su familia. Su viuda, Felicidad Blanc, y sus tres hijos, Juan Luis, Michi y Leopoldo María Panero.

La voz pausada y culta de Felicidad Blanc va introduciendo los recuerdos de toda una vida en torno al poeta ausente. Son recuerdos de una época pretérrita, donde las buenas costumbres de la gente de bien primaban ante lo emocional. Es un relato muy personal, muy melancólico, que recorre desde el nacimiento de sus hijos, hasta la llegada a su casa de Astorga, que luego se convirtió en cuartel general de la familia Panero, pasando por la intensa (¿intensísima?) relación del fallecido poeta con su íntimo Luis Rosales.



Pero lo que parece un mero ejercicio biográfico se va desvelando poco a poco como un proto reality show que muestra a tumba abierta las miserias y los momentos de gloria de una familia. Casi casi como un “Capturing de Friedmans” pero 30 años antes. A menudo las escenas son conversaciones entre los hermanos y la madre, así como entrevistas muy íntimas y muy naturales. Conversaciones de amigos acodados en la barra de un bar bebiendo vermú.

Los hermanos Panero, personas cultas e irónicas hasta la mordacidad, descubren poco a poco sus complejos, la dificultad de crecer bajo la sombra de un icono literario. La dificultad de desarrollarse como personas y como artistas. Y también hablan de sus desencuentros, competencia y debilidades. Y de forma un tanto tangencial, de Leopoldo Maria Panero, hermano mediano y poeta maldito, que ha pasado media vida en sanatorios psiquiátricos afectado de esquizofrenia.

Antes del Abismo, Leopoldo María Panero

Antes del Abismo, Leopoldo María Panero

Leopoldo María aparece en el documental joven y locuaz, con una mirada teñida de un futuro que se avecina negro, pues convalecía ya de sus primeros brotes psicóticos. Pero su clarividencia y humor negro, propia de aquellos que se saben diferentes, hacen aún más desgarradora la visión de una vida que se desmorona hasta el punto que ya conocemos todos hoy.



Mucha gente quiso ver en este magnífico film una crítica soterrada al franquismo. Un sistema aparentemente en calma y ordenado que oculta muchas miserias y muchos secretos. Puede que tengan razón, dado que en aquella época de transición todo estaba teñido de política. Pero sin embargo, para mí este documental tiene un valor aún más importante y más intemporal: hablar de la familia, esa convulsa realidad que nos rodea, que no podemos elegir y en la que los secretos y las verdades, los recelos y el amor se entremezclan en un totuum continuum sentimental.

A modo de epílogo, tan solo indicar que Michi murió hace cuatro años, desgastado por una vida al límite. Leopoldo María vive encerrado entre las cuatro paredes de un sanatorio de las Canarias, siendo la coca-cola y el tabaco sus únicos vicios. Incapaz de comunicar, su poesía son puñetazos directos al diafragma.

Y ahora

Y ahora

Realmente “El Desencanto” es un excelente documental, clásico en lo formal, demoledor en cuanto a contenido. No te lo pierdas, pero prepara el prozac.

Busco colaborador(es) para las críticas

Posted by MajorFreak On September - 24 - 2008

Me encanta ver documentales. Pero desafortunadamente a veces no dispongo del tiempo necesario para visionar todo el material que quisiera y escribir críticas más a menudo. Por eso me estaba planteando la posibilidad de aceptar colaboraciones remuneradas de algún otro apasionado de los documentales. Así que ya sabes, si tienes algún documental en el estilo de los que nos gustan, no se te da mal lo de escribir y quieres participar en Film The Freak, manda un mensaje a
[colaborador AAARROBBAA filmthefreak PUUUNTO com], obviamente escribiendo la dirección de correo como una persona normal y no como un full retarded.

Mini Documental: Soldado, sí señor

Posted by MajorFreak On September - 23 - 2008

Una nueva prueba de las virtudes del vídeo digital en la red de redes. Es como un gran hermano pero a lo bestia. Uno tiene acceso a los recovecos más inimaginables de la realidad humana. Pues eso, andaros con ojo.

Documental: Tetris, From Russia With Love (2004)

Posted by MajorFreak On July - 17 - 2008

Documental: Tetris, From Russia With Love

Siguiendo en nuestra linea de documentales para geeks, no podíamos olvidarnos de “Tetris, from Russia with love”. Un documental que relata la rocambolesca historia detrás del mítico videojuego de finales de los años 80, que tantas víctimas y adictos dejó por el camino. Porque, ¿es que queda alguien que alguna vez no se haya quedado pegado a la pantalla durante horas intentando encajar ladrillitos de colores?

“Tetris, from Russia with Love” es un documental tirando a clásico, con ese estilo británico de la BBC que suele emplear voces en off algo misteriosas y unas cuidadas entrevistas. Sin embargo, para cualquier geek que se precie, esta película despertará recuerdos de épocas gloriosas. Épocas donde los ídolos del barrio eran los programadores de videojuegos para el Spectrum 48K, o el amigo que había logrado pasar de la primera pantalla del dificilísimo Abu Simbel de Dinamic. Porque el videojuego más famoso de la historia nació del mismo espíritu que las casettes de la otrora pionera industria del videojuego española: de la ingenuidad y de la quasi-indigencia.

Alexey Pajitnov era un jovencito ruso que trabajaba para la Academia Soviética de las Ciencias en Moscú. Corría el año 1985 y Gorbachov anunciaba a bombo y platillo la reforma de la URSS con la Perestroika. Pero Pajitnov tenía entre manos unas líneas de código que iban a tener un impacto gigantesco en todo el mundo. En uno de sus ratos libres había creado un juego en blanco y negro con un poder adictivo tal que en cuestión de semanas todos sus friki-compañeros de trabajo estaban echando partidas como locos.

Págate otra, Alexey!

El programa había nacido en un Elektronica 60, un ordenador soviético de la época, pero pronto fue compilado para los ordenadores IBM PC. La expansión de diskette en diskette fue inmediata, llegando a Hungría, donde fue descubierto por una compañía de software británica llamada Andromeda. Y a partir de ahí, la locura.

Sin comerlo ni beberlo, el juego empezó a ser codiciado por varias firmas de software occidentales, y cuando fue publicado en EE UU, el exitazo de ventas fue antológico. De repente, un montón de intermediarios y compañías de la talla de Atari, Nintendo e incluso Sega comenzaron a pelear de forma feroz por hacerse con los derechos del juego, pues sabían que tenían oro entre las manos. Al final, un avispado vividor logró viajar hasta el corazón de la URSS, conocer a Pajitnov y hacerse con los derechos para las consolas de videojuegos.

Mientras tanto el creador de ese monstruo seguía su trabajo diario sin ver ni un céntimo, inmerso en la grisácea realidad de detrás del telón de acero. Y la empresa matriz, paradigma de la obsoleta industria soviética de la época ni siquiera alcanzaba a comprender la magnitud de lo que tenían entre manos. Y hasta ahora. Porque Alexey Pajitnov dista mucho de haberse hecho rico con su fantástica creación, logrando como premio de consolación un trabajo como desarrollador de videojuegos en Microsoft, siendo uno de los responsables del también adictivo Hexic HD para Xbox 360.

Documental: Tetris, From Russia With Love

“Tetris, From Rusia With Love” es, sin duda, el mejor homenaje a este creador que cambió la historia de los videojuegos para siempre con el diabólico Tetris. Un juego capaz de apelar a nuestra conciencia más profunda, a nuestros deseos de instaurar el orden en un mundo y en una vida llena de caos.

Muy interesante, especialmente si creciste entre Ataris, Spectrums y Commodores 64.

Documental: The King of Kong

Posted by MajorFreak On June - 24 - 2008

La carátula del documental

Mis documentales favoritos son aquellos que fijan el objetivo de la cámara en pequeñas historias. Pequeñas gestas cotidianas cuyos protagonistas repentinamente se revelan como héroes bajo el detallado escrutinio de la cámara. The King of Kong: A Fistful of Quarters cuenta, sin duda, con algunos de los mejores personajes que he visto nunca.

¿Y qué ámbito más inesperado para encontrar un héroe que el submundo de los arcades, matamarcianos y comecocos? ¿Qué escenario menos heróico que los sotanos oscuros, malolientes y ruidosos de un arcade de suburbio americano? Pues sí, queridos hamijos aficionados al documental. En los Arcades se libran batallas míticas que trascienden los sprites y los sonidos en 8 bits, batallas entre frikis de primer orden que son capaces de batir a los videojuegos ochenteros más infernales que uno pueda recordar.


El rey de los videojuegos de esa época no es otro que Donkey Kong, una placa de 1981 que marcó un antes y un después. Este clásico arcade de plataformas consistía en hacer que Mario esquivara los barriles que el gorila Donkey Kong, le lanzaba desde lo alto de un edificio. La premisa era sencilla, pero la dificultad de este juego llegaba a cotas desesperantes, solo aptas para seres superiores y con una coordinación mente-mano próxima a la de un replicante.

Donkey Kong, el infierno

Y así, entre piques de adolescentes rednecks surgieron las primeras competiciones para ver quien era más machote y lograba más puntos esquivando los barriles. Había nacido una escena, la de los jugadores profesionales y coleccionistas de puntuaciones máximas. Entre ellos destacó Billy Mitchell, un feucho gañán con pelusilla y gorra de John Deere que en el año 83 logró unas puntuaciones infernales al Donkey Kong. Tan estratosféricas fueron sus  marcas que más de veinte años después nadie había logrado ni acercarse.

DonkeyKetchup

Así siguió la cosa hasta que Steve Wiebe, un antihéroe parado en plena crisis vital por sentirse un fracasado en todos sus sueños, pierde totalmente la cabeza y se sumerge en un escapista mundo de pixels. En el garaje de su típica casa de suburbio americano, Wiebe se lanza desperado a jugar a Donkey Kong para lograr, por fin, ser el mejor en algo. O al menos eso pensaba él.

Un Antihéroe Geek

“The King of Kong” relata el duelo al máximo nivel de dos personajes antagónicos. Mitchell, el adolescente feucho con gorra de John Deere, es ahora una especie de cowboy, tycoon de salsas para hamburguesas. Un personaje rastrero con botas de serpiente y aspecto turbio. El aspirante fracasado es su reverso luminoso. Un antiguo músico grunge, ingeniero despedido de la Boeing y educado padre de familia.  Lo único que les une es una destreza total moviendo a Mario con el joystick de bola.

La película se convierte pronto gracias al habilidoso montaje en una especie de western suburbano. Una contraposición de los dos protagonistas, con una buena colección de secundarios, geeks de primer orden, lameculos, traiciones y trampas. Lo que parece un mero entretenimiento pronto se convierte en manos del director en un duelo a muerte (digital) absurdo.
El documental es entretenidísimo, los personajes son lo mejor que ha pasado por mi DVD y además tiene el sello “Geek-Approved” si recuerdas esa época con cariño. Os va a encantar.

Documental: Checkpoint (Machssomim) – 2004

Posted by MajorFreak On May - 28 - 2008
Caratula Checkpoint

Caratula Checkpoint

Como mola odiar a Israel, ¿verdad? Qué tendencia tiene Europa de autofustigarse y alinearse abiertamente con el oprimido pueblo palestino, martir de todas las guerras y víctima del sionismo radical, transmutación mediterránea del nazismo de la mitad del siglo XXI. Pero hay mucha gente que olvida que Israel, con toda su parafernalia militar y sus apabullantes despliegues bélicos, es una democracia a pesar de todo. Y por eso de Israel provienen algunos de los documentales más reveladores de la realidad Palestino-Israelí, más allá de la visión fascistoide de los colonos y del “Paliwood” palestino (máquina propagandística palestina para la internacional buenrollista). Uno de estos documentales es “Checkpoint“. 

“Checkpoint” (Yoav Shamir, 2004) es una película sobre los puntos de control que separan a Israelies y Palestinos. Estos puestos de control son lugares de máxima tensión, armas políticas de primer orden empleadas por los distintos gobiernos de Israel para llevar el ritmo de las conversaciones de paz, o para imponer castigos a la población palestina. Es en estos puestos donde Israel aprieta el puño cuando algún quinceañero con el cerebro lavado vuela su carga de dinamita en plena pizzeria de Jerusalem, o en una discoteca de Tel Aviv. Y sin embargo, los encargados de evitar cualquier ósmosis entre los dos pueblos enemigos son igualmente quinceañeros barbilampiños. Adolescentes que cargan con armas automáticas y que en realidad están más preocupados de ligar a sus jamonas compañeras de armas que de la compleja política de medio oriente.

 

Checkpoint, de estilo sobrio y sin manierismos de escuela de bellas artes, recoge escenas cotidianas en varios puntos de control del territorio de Israel. Allí, los soldados de las fuerzas armadas israelies pasan el tiempo entre bostezos, bromas burdas y el miedo al otro… es decir, al palestino. En realidad son chavales que solo cumplen con su servicio militar de tres años, un muermo de primer orden, que a menudo les lleva a ser empleados como herramienta de represión contra los palestinos. 

En estas fronteras interiores, se cristalizan todos los miedos y tensiones, la desconfianza y el desconocimiento mutuo que realmente anidan en el conflicto de nunca acabar. En realidad los jóvenes soldados israelies no tienen nada contra los palestinos, que han de cruzar por dichos puestos para ir al médico o para dar los últimos toques en la organización de su boda. Pero a menudo estos mismos soldados se ven obligados a instaurar toques de queda, cierre de fronteras y otras decisiones políticas de castigo para fustigar a los ya de por sí dispersos vecinos. 

Todo es un gran absurdo, una incronguencia de primer orden que desemboca en el odio acumulado entre dos pueblos, en el miedo a la violencia. Y el documental tiene el gran acierto de mostrar eso y mucho más. Desde el histriónico anciano palestino que en un inglés oxidado suplica a un joven soldado que le pegue un tiro en el pecho, hasta los piropos que los militares israelies dedican a las preciosas estudiantes palestinas que se dirigen a la universidad de Belén, pasando por el ridículo buenrollismo de un pacifista judio que se niega a ser fotografiado junto a los jóvenes militares por portar armas. 

Checkpoint es un collage, una colección de pequeños momentos no relacionados entre sí, pero que dan una idea muy buena de por qué la paz parece no llegar al medio oriente. Un documento interesante, a veces desternillante, que demuestra que en Israel coexisten ideologías muy diferentes: desde el extremismo sionista que gusta alardear de su fuerza, hasta la apertura intelectual suficiente para la realización de este tipo de películas autocríticas y abiertas de mente.

 

Documental: Balseros (2002)

Posted by MajorFreak On May - 9 - 2008

Cuando las mentes aberrantes detrás de Film The Freak hacemos documentales (que los hacemos, y pronto lo demostraremos) tenemos una máxima. “Sigue a varias personas durante el tiempo suficiente con la cámara, y la probabilidad de la vida de uno de ellos se convierta en algo extraordinario crece hasta el infinito”. Esto, llevado al paroxismo, es lo que hizo Michael Apted con su magnífica serie de documentales “The Up Series”, de la que ya hablaremos en un próximo post. Pero sin llevarlo al extremo, unos directores españoles lograron en 2002 crear una obra maestra del arte documental, llamada “Balseros“.


Balseros fue nominada en 2004 para los oscar en la categoría de mejor documental, pero sucumbió ante la sobriedad y maestria formal de Errol Morris y su “The Fog of War”, del que ya hemos hablado de pasada. El documental comenzó a gestarse en 1994, cuando TV3 mandó a un equipo para grabar la crisis de los balseros de Cuba, cuando el amigo Fidel permitió durante un tiempo la salida de cubanos de la isla en dirección a Guantánamo (que está en la propia isla, pero que es una base donde EE UU lleva a todos los supuestos terroristas islámicos). En realidad Fidel quería únicamente tocar un poco la moral a un recién elegido Bill Clinton, pero los cubanos cegados por el sueño americano se lanzaron en masa al mar en una versión bastante freak de las pateras.

La cuestión es que el equipo español decidió seguir con una cierta periodicidad la vida de una serie de cubanos que se echaron al mar. Y dieron con petróleo. Porque lo que empieza como un típico reportaje que informa de manera aséptica y con un cierto toque “social”, acaba como el rosario de la aurora. Pero a lo bestia.

Paul Auster ya decía en “Trilogia de Nueva York” que a la gente le gusta creer que si uno pinta la trayectoria de su vida en un papel se verá una linea más o menos recta hacia la felicidad. Lo cierto es que esta trayectoria suele ser de todo menos recta, con cambios de sentido bruscos y bastante enmarañada. Y qué certera resulta esta visión cuando uno ve lo que les sucede a los balseros que lograron su sueño de pisar EE UU. Acaban todos hechos unos freaks de primer orden, salvo un par de honrosas excepciones. Desde luego, si hubieran podido ver lo que les deparaba la vida, a buen seguro que no se habrían jugado la vida en un bote inmundo en un mar infestado de tiburones.

Pero claro, cuando uno ya está en lo que está, es muy difícil pensar en cómo podría haber sido todo si no hubiéramos tomado una decisión. Desde luego, a nadie le gusta cuestionarse si su vida es un fracaso. Es mejor tirar hacia adelante sin mirar atrás, asumiendo que “esto es lo que hay”.

Y esta es la gran victoria de Balseros. Lo que podía haberse quedado en el típico ejercicio perrofláutico de documental social, el típico ejercicio babosoide de contar “historias humanas”… se convierte en un arma de destrucción mental de primera categoría. Las cuestiones que se nos plantean son profundas, dolorosas. Es un documental incómodo, que elude el buenrollismo en la mayor parte del metraje. Y proviniendo del área de influencia de Barcelona, fuente inagotable de pajas mentales en documentales estilo “En Construcción” donde la estética prima sobre el contar historias, es una doble victoria.

No os lo perdáis por nada del mundo.

Documental: For All Mankind (1989)

Posted by MajorFreak On May - 5 - 2008

Hay documentales que nos acercan historias pequeñas y remotas, pero que como los cuentos de Chejov, tienen algo para todos y cada uno de nosotros. Hay otros documentales que hablan sobre historias por todos conocidas, pero de las que realmente no sabemos nada. For All Mankind es un ejemplo claro de estos últimos. ¿Quién no sabe de las misiones Apollo a la luna? Y sin embargo, la visión que la mayoría de nosotros tiene es una visión oficialista, fijada en el imaginario colectivo como una serie de estampas fotográficas que ya casi no dicen nada. 

For All Mankind destroza esas estampas bidimensionales, esas imágenes clichés y devuelve todo el contenido emocional a una de las últimas grandes aventuras realizadas en nombre de la humanidad (signifique esto lo que signifique). Y lo logra con una factura absolutamente perfecta, en la que nada sobra y nada falta. 

El director, Al Reinert, se estrenó cinematográficamente con esta obra magna. Con un acceso total a material de archivo fascinante y a los astronautas de las distintas misiones Apollo, Reinert recompone un viaje a la luna, desde las horas de tensa calma antes del despegue hasta la reentrada a la atmósfera. Y lo hace con una belleza formal difícil de describir. Las imágenes son de una fuerza tan poderosa, que los larguísimos planos poco a poco van ejerciendo un efecto hipnótico sobre el espectador.

No es ajena a esta majestuosidad la preciosa banda sonora compuesta por Brian Eno y Daniel Lanois (productor de U2, Bob Dylan, Peter Gabriel…). Los acordes se mantienen de forma casi minimal, con algunas figuras de piano marca de la casa Eno… De vez en cuando, alguna canción country que los propios astronautas escucharon durante su viaje devuelve al film a la realidad, para enseguida volver a zambullirse en el ritmo pausado y ensoñador.

Lo mejor del documental, sin embargo, son las intervenciones en off de los distintos astronautas. En ningún momento aparecen hablando a cámara, como en una entrevista convencional. Son sus voces, lejanas y sin identificar, casi provenientes del espacio, las que van relatando de una forma totalmente humana lo que significó el viaje para ellos. Algunos hablan de sensaciones como la ingravidez. Otros hablan de los sueños que tuvieron durante su estancia en el satélite. Todos intentan transmitir ese sentimiento de grandeza y fragilidad que les infundió nuestro planeta, la Tierra.

En un momento dado, las imágenes tomadas desde la nave espacial orbitando la tierra se superponen con la voz de un astronauta relatando como al pasar por un África sumido en la oscuridad, se dio cuenta de que se veían las enormes hogueras que los hombres encendían en medio del desierto. Y que eso le había conmovido totalmente.

Es difícil transmitir lo lejano que se encuentra For All Mankind de cualquier otro documental sobre la carrera espacial que hayáis visto. Es una obra de arte, el mejor tributo que se podría hacer a ese esfuerzo descomunal que se hizo hace casi cuarenta años y que hoy nos resulta lejano y muerto en el tiempo. Pero realmente se trata de una historia absolutamente fascinante y que merece la pena conocer, porque emociona hasta lo más profundo.

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