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Documentales sobre frikis y Reality Shows interesantes

Documental: El Desencanto (1976)

Posted by MajorFreak On October - 12 - 2008

Una Familia Modelo

Aunque a veces cuesta creerlo, el arte del documental no nació con las cámaras digitales de formato miniDV. Hubo tiempos en los que algunos valientes de verdad creaban documentales ¡en cine! Y desde luego no se era una tarea apta para cualquiera.

Jaime Chávarri fue uno de estos directores que tentaron con ese género tan fascinante como es el documental. Y de su mirada nació una obra maestra. “El Desencanto” (1976) no es un documental, es una operación a corazón abierto donde se disecciona una familia al borde del precipicio. La familia en cuestión son la viuda y los tres hijos del insigne poeta oficial del franquismo, Leopoldo Panero. Icono literario, amigo íntimo de Rosales, Panero falleció en la década de los 60, en pleno desarrollo español. Diez años más tarde, El Desencanto nos presenta a su familia. Su viuda, Felicidad Blanc, y sus tres hijos, Juan Luis, Michi y Leopoldo María Panero.

La voz pausada y culta de Felicidad Blanc va introduciendo los recuerdos de toda una vida en torno al poeta ausente. Son recuerdos de una época pretérrita, donde las buenas costumbres de la gente de bien primaban ante lo emocional. Es un relato muy personal, muy melancólico, que recorre desde el nacimiento de sus hijos, hasta la llegada a su casa de Astorga, que luego se convirtió en cuartel general de la familia Panero, pasando por la intensa (¿intensísima?) relación del fallecido poeta con su íntimo Luis Rosales.



Pero lo que parece un mero ejercicio biográfico se va desvelando poco a poco como un proto reality show que muestra a tumba abierta las miserias y los momentos de gloria de una familia. Casi casi como un “Capturing de Friedmans” pero 30 años antes. A menudo las escenas son conversaciones entre los hermanos y la madre, así como entrevistas muy íntimas y muy naturales. Conversaciones de amigos acodados en la barra de un bar bebiendo vermú.

Los hermanos Panero, personas cultas e irónicas hasta la mordacidad, descubren poco a poco sus complejos, la dificultad de crecer bajo la sombra de un icono literario. La dificultad de desarrollarse como personas y como artistas. Y también hablan de sus desencuentros, competencia y debilidades. Y de forma un tanto tangencial, de Leopoldo Maria Panero, hermano mediano y poeta maldito, que ha pasado media vida en sanatorios psiquiátricos afectado de esquizofrenia.

Antes del Abismo, Leopoldo María Panero

Antes del Abismo, Leopoldo María Panero

Leopoldo María aparece en el documental joven y locuaz, con una mirada teñida de un futuro que se avecina negro, pues convalecía ya de sus primeros brotes psicóticos. Pero su clarividencia y humor negro, propia de aquellos que se saben diferentes, hacen aún más desgarradora la visión de una vida que se desmorona hasta el punto que ya conocemos todos hoy.



Mucha gente quiso ver en este magnífico film una crítica soterrada al franquismo. Un sistema aparentemente en calma y ordenado que oculta muchas miserias y muchos secretos. Puede que tengan razón, dado que en aquella época de transición todo estaba teñido de política. Pero sin embargo, para mí este documental tiene un valor aún más importante y más intemporal: hablar de la familia, esa convulsa realidad que nos rodea, que no podemos elegir y en la que los secretos y las verdades, los recelos y el amor se entremezclan en un totuum continuum sentimental.

A modo de epílogo, tan solo indicar que Michi murió hace cuatro años, desgastado por una vida al límite. Leopoldo María vive encerrado entre las cuatro paredes de un sanatorio de las Canarias, siendo la coca-cola y el tabaco sus únicos vicios. Incapaz de comunicar, su poesía son puñetazos directos al diafragma.

Y ahora

Y ahora

Realmente “El Desencanto” es un excelente documental, clásico en lo formal, demoledor en cuanto a contenido. No te lo pierdas, pero prepara el prozac.

Reality: Kitchen Nightmares

Posted by MajorFreak On March - 15 - 2008

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Gordon Ramsey es un afamado cocinero británico con una planta y una personalidad que imponen. Autor de numerosos libros, y dueño de varios restaurantes, Ramsey es uno de los tres únicos cocineros británicos galardonados con tres estrellas michelin. Uno podría pensar que se trata del típico teórico infumable de los fogones, más preocupado de su reputación como innovador culinario que como un cocinero apasionado por dar de comer bien y abundantemente a sus clientes. Pero Ramsey es mucho más. Es un auténtico huracán, un personaje fílmico de dimensiones colosales, un hombre hecho a sí mismo, con una personalidad y un carisma que desborda la pantalla. Ramsey es un descubrimiento total para el mundo del reality show, no en vano ya ha protagonizado varias series, y esto probablemente sólo sea el principio. La más exitosa, y de la que hablaremos hoy, es Kitchen Nightmares.

 La serie, que debutó en el Reino Unido en 2004 y se adaptó a EE UU en 2007, tiene un esquema muy simple: Ramsey acude a la ayuda de restaurantes de todo tipo que se encuentran en una situación económica límite. Cada episodio recoge una estancia de cinco días muy intensos durante los cuales intenta corregir los errores fatales de hosteleros ineptos, ingenuos o desesperados. Pero esta estructura en apariencia simple se convierte en manos de Ramsey en un espectáculo total. Todo orbita y fluye en torno al torrente vital del chef y su no menos torrencial sarta de fuck me, fucking hell y otras lindezas que emplea para abrir los ojos y motivar a los propietarios y al personal de cada restaurante.

Cada establecimiento es un autentico universo paralelo. Egos superlativos, ignorancia supina y maldad van apareciendo en los distintos personajes, a menudo atrapados en una pesadilla sin fin donde el estrés impide analizar la dirección que sigue el local. Ramsey primero observa, y poco a poco, y a base de una auténtica pasión sin límites por su trabajo, logra imponer un poco de cordura en la cocina y en la sala.

A menudo, los mismos propietarios que han acudido en su ayuda acuciados por las deudas, se transmutan en fuerzas reaccionarias que rehusan el cambio atrapados en sus miedos y en su orgullo. Porque hace falta tragarse mucho orgullo para aceptar el fracaso del modelo de negocio. Es ahí cuando Ramsey suele combinar probadas técnicas de team building con ataques furibundos a los miembros del staff que bloquean la situación.

Son muchos los momentos memorables que depara cada episodio, como cuando llama “puto cerdo francés” a un despreciable y egocéntrico chef del país del queso, o cuando rebaja a la categoría del betún a un pretencioso propietario de un club al grito de “gordo cabrón”.

Lo maravilloso de Kitchen Nightmares, que también destaca por su impecable fotografía y montaje, es que entre bronca y bronca, Ramsey deja entrever una personalidad muy especial. Sucede a menudo que el multimillonario y temperamental chef encuentra destellos de genialidad en imberbes ayudantes de cocina y la cámara capta su afecto auténtico, una auténtica empatia hacia chavales que, claramente, le recuerdan a él mismo de joven. 

Kitchen Nightmares tiene todo lo que se puede pedir a un reality o incluso un documental. Emoción, personajes buenos y malos, diversión y  realidad, mucha realidad. Una serie absolutamente recomendable y a millones de años luz de mamarrachadas ibéricas como Supernanny o callejeros. Soy fan. 

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